¿Sirve de algo estudiar el universo?

Hablando del universo y su origen, la teoría del Big Bang es la más aceptada por físicos de todo el mundo, aunque existen varias más, como la inflación eterna de Stephen Hawking y Thomas Hertog, o el universo holográfico de Juan Maldacena, entre otras. Todas ellas pretenden explicar cuándo se formó todo, cómo funciona y cuál es su posible futuro.

La curiosidad de la humanidad por la cosmología y su estudio han estado presentes desde las culturas primigenias. Pero ¿por qué?, ¿de qué nos sirve saber cuáles son las características, movimientos, orígenes o destinos de los astros?, ¿de qué manera podemos aprovechar ideas como: “existen 11 dimensiones”, “el universo en realidad es finito”, o “todo es una proyección de un mundo 2D”?

¡Exijo una aplicación práctica inmediata!

Al ver los millones de dólares que los científicos gastan en construir y mejorar máquinas monumentales para seguir investigando el origen del universo (como el Colisionador de hadrones en Suiza, el Súper-Kamiokande en Japón o el CPEC en China), uno pensaría que tienen el deber y la obligación de explicarnos cuál es el beneficio “cósmico” que tendremos como humanidad. Luego, como la rana de los memes, vemos lo que ha logrado la ciencia antes, y…

La ciencia no está obligada a contemplar un fin práctico inmediato. Miguel Alcubierre Moya, director del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, explica esta contundente afirmación con un ejemplo simple: la electricidad empezó a ser investigada sistemáticamente en el siglo XVIII, incluso cuando no se sabía si tendría una aplicación específica, y hoy es un recurso indispensable para la sociedad.

Beneficios hay muchos

Estudiar el origen, evolución, estructura y condiciones actuales del universo, los flujos y características de las partículas, el comportamiento de la luz o de los hoyos negros y blancos, el espacio-tiempo y la antimateria, ayuda a conocer mejor la atmósfera de nuestro planeta, su geología, las condiciones que hacen posible la vida, por qué es tan diferente del resto, cómo cuidarlo, etcétera. A la vez, ha permitido el desarrollo de las tecnologías que actualmente forman parte de nuestra cotidianidad.

Satélites artificiales que han revolucionado las comunicaciones y traído el bendito GPS para no sentirnos perdidos nunca más; satélites meteorológicos que nos permiten vigilar el comportamiento de los huracanes y avisar a la gente si representan algún peligro; satélites que monitorean las erupciones del Sol para prevenir caídas de nuestros sistemas informáticos; detectores de rayos x y potentes lentes que primeramente se utilizaron en astronomía y ahora tienen otras útiles aplicaciones…. En fin, son muchos los beneficios tangibles de la exploración científica, sin olvidar, por supuesto, los que están por venir.

Contágiales a tus alumnos la pasión por conocer el origen del universo. Entender los alcances de la astronomía para la sociedad y el planeta que habitan, los hará comprender que también son parte de ese todo que los científicos investigan. Apóyate en los libros de ciencias para Secundaria de Fernández Editores para despertar su interés, y disfruten juntos el viaje del micro al macrocosmos…

Por: Ana Inés Urrutia

FUENTES:

López, Álvaro “5 teorías alternativas al BigBang” El Definido, 2018. Disponible en: https://www.eldefinido.cl/actualidad/plazapublica/6048/El-Big-Bang-y-otras-yerbas-Como-empezo-el-universo-segun-la-ciencia/

Bolaños A, Federico, “La importancia del estudio del universo en la historia” Revista UNAM, Vol.5, No.4, 2004. Disponible en: http://www.revista.unam.mx/vol.5/num4/art20/art20-3.htm

Plait, Phil, “Why explore space?” Blog Bad Astronomy, 2007. Disponible en: http://blogs.discovermagazine.com/badastronomy/2007/11/28/why-explore-space/#.XDgmElVKi70

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