Enseñar con emoción

Enseñar con emoción

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Al momento de planear clases lo primordial es tener presente los programas de estudio, ¿no? Claro que es importante, sin embargo, no hay que dejarnos absorber por los contenidos y olvidar el aspecto personal de nuestros alumnos. En este artículo te proporcionamos algunas sugerencias para la enseñanza tomando en cuenta los factores socio-emocionales que afectan el aprendizaje.

Los planes de estudio han sido diseñados cuidadosamente y son revisados de manera periódica para asegurar que los contenidos sean verdaderamente relevantes en la formación de ciudadanos. Además, las autoridades educativas ofrecen orientaciones pedagógicas y didácticas específicas para cada asignatura, las cuales también son fruto de un meticuloso análisis. Sin embargo, la realidad en el salón de clases puede ser muy diferente, sobre todo al trabajar con pre-adolescentes, pues el aspecto psicológico y emocional juega un papel crucial al momento de enseñar.

Nadie como tú, que convive diariamente con estos jóvenes que están dejando de ser niños, sabe que impartir clases de manera fría y distante no funciona. Es necesario considerar las complicadas emociones que atraviesan los adolescentes para que el aprendizaje sea verdadero. Aunque somos conscientes de esta situación, en ocasiones nos concentramos tanto en cubrir los contenidos que olvidamos lo que los alumnos están sintiendo, por lo que al final es probable que muchos no desarrollen la competencia deseada.

Ésa es la razón de que, en esta ocasión, dediquemos este espacio para tratar algunas técnicas de enseñanza diseñadas para considerar los aspectos psicológicos que son propios del desarrollo de los estudiantes a nivel secundaria y que influyen en su instrucción.

Desarrollar autoestima

La autoestima influye en la educación principalmente de dos formas. Por un lado, un estudiante con una sana autoestima es más fácil de motivar para aprender, pues se siente capaz de ello. Por otro, las condiciones fisiológicas de una persona que se aprecia por lo que es permiten un mejor aprendizaje.

El valor personal que los adolescentes se dan a sí mismos se ve alterado continuamente por múltiples factores, de los cuales muchos suceden en la escuela. Como profesores ejercemos una fuerte influencia en este valor, y a veces lo hacemos quizá sin darnos cuenta.

Por ello, es de suma importancia estar siempre conscientes del tipo de juicios que emitimos sobre los alumnos y poner en práctica acciones como las siguientes:

  • Ofrecer a los alumnos halagos o palabras de aliento de manera individual. Siempre se puede encontrar un aspecto positivo en el trabajo de todos, incluso en los estudiantes con más dificultades en la asignatura. Recibir cumplidos ayuda a identificar las propias fortalezas y habilidades.
  • Evitar hacer comparaciones entre los compañeros del tipo “deberías hacerlo como…” o “si fueras como…”. Este tipo de juicios daña la autoestima de quien recibe el comentario, y aun cuando constituye un cumplido para el compañero que sirve de referencia, con frecuencia le ocasionará conflictos con el resto del grupo.

Construir relaciones

No es una tarea fácil y debe hacerse con mucho cuidado, pues como maestros no podemos ser amigos de los alumnos. Sin embargo, diferentes estudios han revelado que crear conexiones fuertes con los adolescentes aumenta su motivación e impulsa su desarrollo. La dificultad radica en modular la relación, de manera que los estudiantes no crean que pueden escudarse detrás de la confianza para ser indisciplinados.

Dejando de lado este aspecto, la tarea es en realidad sencilla, pues la relación se dará de manera natural a consecuencia de la convivencia diaria. Como maestros es normal que desarrollemos afecto por quienes tenemos a nuestro cargo durante un año, y cuya educación y bienestar en general realmente nos preocupa. Por su parte, los adolescentes atraviesan por una etapa en la que buscan reconocimiento y pertenencia a través de sus relaciones interpersonales, por lo que son receptivos a los ofrecimientos amigables.

Para comenzar a crear relaciones significativas con los estudiantes, es necesario dirigirnos a ellos por su nombre. Esto no es fácil cuando se trabaja con diferentes grupos numerosos, pero es posible si uno lo desea.

Considera emprender las siguientes acciones para establecer buenas relaciones con los estudiantes:

  • Expresar afecto sincero.
  • Retar al crecimiento incitándolos a ser mejores.
  • Ofrecer apoyo no sólo en la asignatura que impartimos, sino en otras, así como en situaciones extraescolares.
  • Compartir el poder. Permíteles tomar algunas decisiones sobre los temas y formas de estudio. La adolescencia es una edad en la que se busca control y autonomía, pero con frecuencia no se concede. Este control en clase los ayudará a apropiarse de su aprendizaje.
  • Contar anécdotas personales. Esto les permitirá conocer tu faceta fuera de la escuela. Incluso puedes embellecer un poco tus historias para atraer su atención. En la medida de lo posible elige tus anécdotas de manera que puedas relacionarlas con el tema que están estudiando.
  • Mostrarse abiertos a recibir tanto como a dar. Recibir es un acto de humildad; podríamos pensar que por ser docentes no hay nada que los estudiantes nos puedan aportar, pero si lo reflexionamos, veremos que no es así. Para que los alumnos acepten la relación afectiva y todo lo que ofrecemos con ella, debemos mostrarles que aceptaremos con gusto lo que ellos a su vez nos compartan.
  • Escuchar comprendiendo el valor que el narrador da a la situación que está contando. El drama es otra característica común de la adolescencia. A esa edad las personas suelen exagerar el impacto de sucesos sin consecuencia. Es posible que desde la perspectiva adulta parezca gracioso, pero si queremos establecer una relación de confianza es necesario ser empáticos, aun cuando nos parezca que la circunstancia no lo amerita.

Sentido del humor

Procura estimular de vez en cuando el sentido del humor de tus alumnos, esta estrategia puede servir para relajarlos cuando están estresados con un tema complicado o un examen próximo. El humor, además, incrementa la creatividad y dispone nuestro cerebro para el aprendizaje, debido a las sustancias que el organismo libera cuando se está contento.

No siempre tienes que ser tú el que provoque el humor, en ocasiones, y bajo ciertas restricciones, puedes permitir que sean los estudiantes quienes lo hagan. Sólo asegúrate que las bromas se hagan siempre en un ambiente de respeto y no sean a costa de alguien.

Rutina

Algunos estudiantes necesitan una estructura a la que aferrarse en una edad llena de cambios. Incorpora a tu clase algunos elementos constantes que se vuelvan familiares y den seguridad, por ejemplo, alguna actividad que siempre deban hacer al inicio o al final de la sesión, o una dinámica especial que se lleve a cabo al final de cada bimestre (un rally, un concurso de trivia, una excursión, etcétera).

Sorpresa

Sin embargo, no todo tiene que ser rutina. Un poco de sorpresa puede estimular a los estudiantes, especialmente cuando se están estancando con una actividad o empiezan a distraerse. Algunos médicos piensan que con los adolescentes es necesario hacer algo inesperado o cambiar la forma de trabajo ¡cada 10 minutos!

Si notas que los estudiantes están perdiendo el ritmo de trabajo o comienzan a aburrirse, una buena técnica puede ser detener la actividad y hacer algo diferente por cinco minutos o menos (si implica movimiento, mejor). Algunas ideas para ello son:

  • Hacer estiramientos.
  • Bostezar (aunque a veces lo tomamos como un signo de aburrimiento, bostezar es la manera que tiene nuestro cuerpo para recargar el cerebro de oxígeno).
  • Tomar agua.
  • Tomar todas sus cosas y cambiar de lugar.
  • Tirarse al piso y escribir en una tarjeta (como una ficha bibliográfica en blanco) lo que está pasando por su mente.
  • A mitad de la actividad ofrecer premios a quien haya avanzado más hasta ese momento o a quien logre contestar alguna pregunta sobre el tema. No tienen que ser premios de valor monetario, puede ser algo representativo como un “pase” para comer en el salón o un intercambio de lugar.
  • Encontrar algún objeto escondido en el salón o resolver una adivinanza.
  • Si estás usando proyector para la clase, puedes incorporar alguna imagen que no tenga nada que ver con el tema y que les sea familiar a los alumnos (por ejemplo una caricatura de moda) y pasarla como si nada. Los que lo hayan notado pedirán que regreses y des una explicación, y los que hayan estado distraídos recuperarán la atención al oír a sus compañeros.
  • Si cuentas con la tecnología necesaria, puedes seguir algunas cuentas de Twitter con giros educativos dirigidos a adolescentes, por ejemplo, @ExploraLeón o @Ciencia_UNAM. Cuando aparezca alguna publicación interesante, puedes detener la actividad y revisar el post con los alumnos.

Quizá te parezca una sugerencia muy arriesgada, pues te preguntarás cuánto tiempo tendrás que invertir en recuperar el orden en el salón después de una estrategia como ésta; sin embargo, podría tener mejores resultados que permitir que los alumnos continúen la actividad cuando han perdido la concentración. Por otro lado, habrá algunas tareas que se presten más a este tipo de intervenciones y otras donde sea mejor no introducir distractores. Inténtalo y compártenos tu experiencia.

Otros tips

Otras acciones que puedes emprender para mantener a los pre-adolescentes motivados y enfocados en la escuela son:

  • Incluir comentarios positivos y críticas constructivas al revisar los trabajos; para cualquier persona es muy desmotivante trabajar en algo que sabemos que nadie va a ver.
  • Participar en actividades para mejora de la comunidad y hacer énfasis en la importancia del trabajo que se está realizando. No sólo estimularás a los estudiantes a trabajar por mejorar el mundo, sino también a superarse a ellos mismos para poder ser instrumentos de cambio.
  • Mostrarse alegre. Ser profesores de secundaria requiere mucha fortaleza emocional y mental, además de mucho trabajo para preparar clases significativas. Es normal estar cansados y no tener ganas de sonreír o dar palabras de aliento a nuestros alumnos (si has creado una relación con ellos, te comprenderán cuando éste sea el caso y quizá hasta procuren ser menos demandantes). Sin embargo, debemos intentar en la medida de lo posible mostrarnos siempre alegres, sobre todo con los estudiantes más indisciplinados. Es necesario evitar actitudes de rechazo hacia los adolescentes.
  • Hacer saber a los alumnos que con esfuerzo y dedicación siempre se pueden alcanzar las metas, escolares o no, que uno se propone.
  • Fomentar el desarrollo de aspiraciones positivas.
  • Promover el análisis personal de los procesos de aprendizaje como estrategias para mejorarlo.
  • Poner música de fondo durante la clase; si es posible, que se relacione con el tema. La música estimula la memoria para aprehender lo que se estudia.

Si has llegado hasta aquí, seguramente estás pensando que estos consejos te servirán sólo si eres tutor, pues los temas parecen relacionarse demasiado con la asignatura de Orientación y Tutoría. Sin embargo, piensa que el adolescente, quizá en mayor grado que una persona de cualquier otra edad, no puede separarse del aspecto emocional a la hora de aprender. Él es todo emoción y volubilidad. Si nos dirigimos a él tomando en cuenta estos factores, lograremos más fácilmente un aprendizaje verdadero.

Te invito a traer a tu mente los recuerdos que tengas de la secundaria. ¿Recuerdas alguna lección específica? Si es así seguramente será una clase que estuvo acompañada por algún aspecto emotivo y por eso quedó grabada en ti. Fuera de eso, lo que la mayoría recordamos de la secundaria son las cosas y las personas por las que adquirimos afecto: los compañeros, los maestros con quienes compartimos algo más que sólo recibir su instrucción, o aquéllos que nos ofrecieron un cumplido o un consejo. Por esa razón, al dar clases, tenemos que pensar siempre en qué es lo más importante que les podemos dejar a nuestros alumnos.

Referencias

http://www.search-institute.org/social-emotional-factors-impact-student-motivation

http://www.edutopia.org/blog/art-of-managing-middle-schoolers-ben-johnson

http://tweenteacher.com/2013/10/30/tween-brains-part-iii-how-to-work-it-out-in-the-classroom/

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